miércoles, 31 de marzo de 2021

10 actividades que pueden hacer los niños con un libro aparte de leerlo

 


Hace unas semanas el Ministerio de Cultura y Deporte presentaba los resultados del último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, correspondiente al año 2020. En él se indicaba que los lectores frecuentes se incrementaron en un 2,7% con respecto al año anterior y que en las semanas de confinamiento el número de lectores alcanzó un máximo histórico del 57%.

¡Y no es para menos! La lectura es una fuente de conocimiento y entretenimiento que nos hace conectar con otras realidades y, a la vez, darnos un respiro de la nuestra. Pero ¿de qué nos sirve leer muchos libros al año si no aprendemos de ellos? 

Os proponemos 10 actividades que los más pequeños pueden hacer para trabajar la lectura, la creatividad y los valores después de leer. ¡Los libros dan mucho de sí, incluso más de lo que pensamos!



1.Hacer un dibujo

Dibujar al protagonista, a un personaje que les haya gustado ¡o a los villanos! El dibujo permite pintar en la realidad lo que hemos leído en el papel y trabajar la imaginación. ¡Y muchos artistas empiezan así!

2.Escribir una segunda parte o un final alternativo

Otra forma de fomentar la creatividad y mejorar la caligrafía y la redacción es escribiendo. La inspiración ya la tienen, ¡ahora solo falta que cuenten ellos un cuento!

3.Pedir que se lo lean en voz alta

Con ello se ayuda a que presten atención de forma auditiva y aprendan a concentrarse. Además, ¡puede ser motivo de muy buenos recuerdos entre los peques y sus papás!



4.Hacer una obra de teatro con sus hermanos o amigos

En cada cuento suele haber uno o varios protagonistas. Representarlo les ayudará a tener confianza en sí mismos, trabajar la memoria, colaborar con otros y perder el miedo a hablar en público.


5.Compartirlo

Si ya han leído el cuento, es momento de compartirlo, ya sea con sus hermanos, sus amigos, sus primos o con los compañeros de clase. No hay nada más bonito que compartir una historia que nos ha gustado con otra persona.


6.Hacerle un marcapáginas a juego

Hay infinidad de tutoriales para crear marcapáginas de todo tipo. De esta forma trabajan la creatividad y su vena artística.


7.Inventarse una canción o buscar una banda sonora para el libro

Si las películas tienen banda sonora, ¿por qué los libros no? Esto les ayudará a ampliar el bagaje musical y a trabajar la creatividad.




8.Buscar el significado de aquellas palabras que no entienda

Esta es una gran oportunidad para enseñarles a usar un diccionario o la barra de búsqueda de internet. ¡El conocimiento no ocupa lugar, para hay que saber buscarlo!



9.Enviarle una carta al escritor o escritora del cuento para darle las gracias.

Todos tenemos una historia que recordamos con cariño y a los escritores les encanta saber que su obra ha gustado. Si la acompañan con un bonito dibujo, ¡mejor que mejor! Es una forma de trabajar valores y redacción.


10.Donarlo a una biblioteca

A lo largo de la vida acumulamos infinidad de objetos que ya no tienen más uso para nosotros. Si ya se ha disfrutado de un libro, quizá es una buena idea acercarnos a la biblioteca de nuestro municipio y donarlo para que otros puedan disfrutarlo también. De este modo aprenderán a compartir y a tener un consumo responsable.



¿Habéis puesto alguna de estas ideas en práctica? ¿Hacéis alguna con los peques que no hayamos mencionado? ¡Os leemos en comentarios!


Desde AQUÍ podéis adquirir el libro que más os guste y poner todos estos consejos en práctica.


Y aquí os dejamos un vídeo resumen.





martes, 30 de marzo de 2021

¡Descubre esta divertida bilogía sobre la memoria!



A todos se nos olvidan las cosas, pero, ¿y si un bicho con muchas patas nos ayudara a recordarlo todo? El Memoriápodo es una novela de Ana María Romero Yebra, incluida en la colección Lectura Comprensiva compuesta por libros de diversos autores que ayuda a trabajar las habilidades lectoras en los diversos ciclos de la Educación Primaria.

En ella nos cuenta la historia de Santi, un niño muy despistado y que no va nada bien en la escuela: se le olvida todo, desde las cosas de clase hasta lo que su madre le pide. Un día, jugando al fútbol, descubre un bicho que se hace llamar Memoriápodo y que le dice que viene a ayudarlo con la memoria, ya que, dependiendo de qué patita le tire, puede decirle información sobre distintos temas, como matemáticas, lengua, sociales, etc. Lo ayuda así con los exámenes, aunque haciendo algo de trampa, y poco a poco consigue ir mejor en la escuela.



Todos están muy contentos con él, pero un día, después de un partido, su madre mete la chaqueta, donde lleva al bicho, en la lavadora. ¡Menudo susto! Aunque Santi consigue salvar a Memor de morir dando vueltas. Sin embargo, después de eso le cuesta mucho recuperarse y se le mezclan los temas, así que debe ayudarle a recuperar la información leyéndosela en voz alta una y otra vez. A pesar de sus esfuerzos, Memor sigue fallando, pero no pasa nada, porque Santi se enfrenta solo a un examen, ¡y no se le da nada mal! Ya no necesita al Memoriápodo y este se va a ayudar a otra persona.


Con esta divertida historia se abordan los problemas en la escuela por falta de atención y concentración, las malas notas y la falta de confianza en las propias capacidades. Ilustrada con dibujos relacionados con momentos del texto, enseña a pedir ayuda cuando vamos mal en la escuela, así como lo importante que es que los jóvenes aprendan a estudiar para que no se queden rezagados en los estudios.



El Memoriápodo es una interesante novela sobre la constancia y la responsabilidad, así como la necesidad de enseñar a los jóvenes la cultura del esfuerzo y la autosuperación, pero también la de pedir ayuda cuando los estudios se hacen cuesta arriba. No todos tenemos un Memoriápodo, pero sí tenemos a gente en las escuelas dispuestos a ayudarnos en todas las etapas del camino. 



viernes, 26 de marzo de 2021

¡A las dos serán las tres, y no da igual!

 


Hace un año salía un interesante artículo sobre lo poco que nos afectaría el cambio de hora en pleno confinamiento. El título rezaba «A las dos serán las tres, y dará igual», ya que estábamos encerrados en casa y adelantar las manecillas no iba a suponer un gran impacto en nuestra rutina. Sin embargo, desde ya hace algún tiempo el reloj analógico se ha visto envuelto en una curiosa polémica:

algunas escuelas los están retirando de las aulas, porque los niños, acostumbrados a los relojes digitales, ya no saben leer bien las manecillas del reloj y se ponen nerviosos durante los exámenes.

Esta noticia tuvo algunos apoyos, pero también muchos detractores. Y no es para menos. Estamos abocados, queramos o no, a depender cada vez más de las nuevas tecnologías, pero ello no quita que conocimientos como leer un reloj de manecillas deban dejar de impartirse o, en todo caso, reforzarse para que los más pequeños adquieran estas habilidades. No solo porque los relojes analógicos pueblan películas, imágenes históricas y son de gran ayuda para comprender otros dispositivos con manecillas; enseñar a leer las horas pueda dar pie a ampliar el conocimiento en otras áreas de la educación de los más pequeños.



Hay infinidad de ejemplos, aparte del obvio: saber leer un reloj sigue siendo práctico y, si deja de serlo, será un conocimiento indispensable para entender, por ejemplo, nuestro pasado más inmediato o numerosas expresiones del lenguaje coloquial. En definitiva, es y seguirá siendo un conocimiento enriquecedor para las nuevas generaciones.

Aquí os dejamos algunos ejemplos de todo lo que puede dar de sí enseñarle a los más pequeños a leer relojes “de toda la vida”:


  • ¡Matemáticas! No solo porque entra dentro del temario a impartir, sino porque pueden plantearse problemas que incluyan el cálculo de horas, minutos y segundos, pero también de días, semanas, meses, años… Entender el reloj analógico es fundamental para entender el tiempo y cómo medirlo en diferentes escalas.


  • ¡Ciencias naturales! ¿Por qué se cambia de hora? ¿Qué tiene que ver el movimiento de traslación de la Tierra? ¿Qué diferencias hay entre el hemisferio norte y sur? ¿Por qué cambiamos de estación? ¿Por qué no hay la misma luz a la misma hora en verano que en invierno? ¿Qué sucede en otras partes del mundo?

  • ¡También da para unas lecciones de historia! ¿Sabes que los romanos ya cambiaban de hora dependiendo del momento del año en el que estuvieran?

  • ¡Geografía! ¿Qué países entran dentro de qué husos horarios y qué excepciones hay?

  • ¡A practicar la redacción y la imaginación! Pongámoslos a imaginar: ¿qué podrían hacer con una hora más al día? ¿A dónde va esa hora “perdida” que provoca el cambio de hora?



  • Educación ambiental: ¿Qué impacto tiene en el planeta y los recursos retrasar o adelantar el reloj? ¿Cómo podemos ahorrar energía?

  • ¡Manualidades! Ayudarles a construir un reloj con manecillas les ayudará a entender mejor este instrumento y a fijarse en cómo se mueven y se leen en diferentes posiciones.



  • Crecimiento personal. Desarrollar habilidades requiere tiempo y saber leerlo es también aprender a controlarlo y gestionarlo, por ejemplo, para dedicar un ratito a todo tipo de actividades enriquecedoras.


Como veis, las horas dan mucho juego para ampliar todo tipo de conocimientos. Por ello es necesario enseñar a leer el reloj analógico, aunque parezca que tenga “las horas contadas”. ¡El saber no ocupa lugar! ¡Puedes consultar aquí nuestro cuadernillo de matemáticas dedicado al reloj!


¿Se os ocurre alguna actividad que no hayamos mencionado?


martes, 23 de marzo de 2021

Grafías homófonas: suenan igual pero se escriben diferente

 

Aprenderse el abecedario y cómo se articulan las sílabas son los primeros pasos para aprender a leer y escribir, pero la tarea empieza a volverse algo más difícil cuando llegamos a las complejidades de cada lengua. En el español contamos con varios desajustes entre pronunciación y escritura que puede suponer un reto para los lectores incipientes.

En este post os hablamos de las grafías homófonas, que son aquellas que, aunque pronunciándose igual, se escriben diferente dependiendo de la palabra en la que se insertan, otorgándole un significado u otro. Por ejemplo, no es lo mismo “baca” con “b” que “vaca” con “v”.

¿Y cómo les enseñamos a los niños estas diferencias entre las grafías homófonas? Existen diversos ejercicios que inciden en estas particularidades, aunque hoy os proponemos reforzar estas grafías a través de cuentos.

Es por ello que os hemos preparado una selección de cuentos que repasan las grafías que más problemas causan a los peques. La hemos extraído de nuestra colección El abecedario fantástico, escrita por Mercé Viana, compuesta por treinta y dos cuentos donde se repasan y maduran las posibles malas interpretaciones de las letras de forma individualizada.


Estos cuentos están escritos con
dos tipografías: cursiva e imprenta, y cada cuento está pensado para reunir aquellas palabras que contengan la letra a trabajar en cada caso, pintada en rojo para que la identifiquen sin problemas en cada una de las dos tipografías. Además, se acompaña el texto con ilustraciones de colores y texturas para que no pierdan detalle de la historia. Al final de cada cuento se incluyen unas sencillas actividades de comprensión lectora.


Las letras que os proponemos corresponden a los tomos 2, 15, 17, 23, 25, 28, 31 y 32. ¿Queréis saber un poco más? 

¡Aquí os los reseñamos brevemente en conjuntos de grafías homófonas!


LA “B” Y LA “V”

2. Barbadillo, el brujo peludillo (Reconocemos la “b”). Barbadillo es un brujo que se muda a un nuevo lugar, pero es un poco extraño y la gente le tiene un poco de miedo. Con esta bella historia repasarán la letra “b” y aprenderán la importancia de no juzgar por las apariencias.


28. Verdorina quiere volar (Reconocemos la “v”). Verdorina siempre ha querido alcanzar un sueño: volar. Pero es un sueño que se le resiste. Aparte de repasar la letra “v”, este relato les aportará una reflexión sobre cómo la generosidad nos puede traer muchas cosas buenas, ¡incluso cumplir nuestros sueños!



LA “LL” Y LA “Y”

17. La llave llorona (Reconocemos la “ll”). Llanina se encuentra una llave llorona. ¡Qué casualidad! Porque resulta que en un valle cercano hay una iglesia que no se puede abrir porque la llave que la abría se perdió. ¿Qué creéis que hará? Con este relato se repasará el dígrafo “ll” y se fomentará la curiosidad y la resolución de problemas.



31. Yaiza y la yegua (Reconocemos la “y”). Yaiza se encuentra una yegua atada dentro de un yate. Pronto descubrirá que un mago la ha hechizado y que en verdad es un mayordomo. ¿Crees que podrá volver a ser como antes? Además de repasar la “y”, descubrirán la relevancia del respeto a los animales y a ayudar a los demás frente a las injusticias.


LA “K” Y LA “QU”

15. La bruja Kuka (Reconocemos la “k”). Kuka es una bruja muy peculiar que hará una nueva amiga. ¿Cómo lo celebrarán? Este relato repasa la letra “k” y fomenta la amistad, el afecto y el compañerismo.



23. Miquito el mosquito (Reconocemos la “qu”). Miquito está aburrido del sitio donde vive y decide explorar nuevos lugares, aunque le hayan advertido de que puede ser peligroso. Con este relato aprenderán a identificar correctamente la “qu” ¡y a no desobedecer a los mayores!


LA “S” Y LA “Z”

25. Las sandías voladoras (Reconocemos la “s”). Con este relato repasarán la letra “s” y aprenderán que es mejor comer comida variada para que no le pase como al protagonista. ¿Qué será lo que le sucede?



32. Las zapatillas danzarinas (Reconocemos la “z”). Zacarías crea unas zapatillas increíbles que pueden bailar ellas solitas. Con esta historia repasarán la letra “z” y aprenderán a tener confianza en sí mismos y a hacer las cosas con pasión.



¡Puedes hacerte con este pack AQUÍ y con la colección completa de El abecedario fantástico aquí o escoger cualquier letra con la que tengan dificultades y combinarlas con otros cuentos!   


miércoles, 17 de marzo de 2021

Grafías con dos sonidos

 


A diferencia de las ciencias exactas, las humanidades suelen ser caprichosas. En los idiomas, por ejemplo, se producen desajustes entre pronunciación y escritura que nos llevan de cabeza a los más mayores, ¡no digamos ya a los niños y niñas que están aprendiendo a escribir correctamente!

Esto hace, por ejemplo, que una misma grafía pueda contener distintos sonidos dependiendo de las vocales a las que acompañe, como por ejemplo la “c”, que suena diferente cuando acompaña a la “a” que cuando acompaña a la “i”. Y, aunque en español tenemos bastante suerte, porque sonido y escritura suelen ir de la mano, es importante conocer las excepciones para tener una correcta ortografía.

 

Pero ¿Cómo se la enseñamos a los más pequeños cuando estas son reglas arbitrarias que no siguen lógica alguna? Existen diversas formas de abordar el refuerzo, corrección y maduración de estas excepciones para que los niños las asimilen con facilidad. Hoy os proponemos hacerlo mediante cuentos que repasan de forma individual estas grafías problemáticas.


En El abecedario fantástico, de la escritora Mercé Viana, se dedica un cuento a cada grafía del abecedario. Gracias a la repetición, se afianza el dominio de cada letra de forma individual. La colección está compuesta por treinta y dos cuentos, aunque hoy os traemos una selección de aquellas letras con dos sonidos distintos. En cada relato se aprende una de ellas, siguiendo una historieta acompañada de preciosas ilustraciones de vivos colores, que visualizan el contenido del cuento. Al final de cada cuento incluye unas actividades de comprensión lectora.

¡Y no solo eso! El texto está escrito con dos tipografías: cursiva, con la que los más peques empiezan a aprender a leer, e imprenta, con la que tendrán que lidiar a medida que vayan subiendo cursos. La repetición de estas dos tipografías asegura una buena adquisición de las particularidades de cada grafía y asegura el buen reconocimiento de cada letra en tipografías distintas.

Las letras que os proponemos corresponden a los tomos 3, 4, 9, 10, 11 y 14. 

¡Aquí te dejamos una brevísima reseña de cada uno!


3. El collar encantado (Reconocemos “c” en “ca – co – cu”). La dragona Camilina es muy coqueta. Un día se entera de que por su valle va rondando un collar muy especial. Dicen que, quien lo posea, será la persona más bella del mundo. ¡Irá a por él, pero se llevará una sorpresa! Con este cuento repasarán el sonido de la “c” delante de “a”, “o” y “u”, y aprenderán que hay que quererse como uno es.


4. A Celina le gusta la cocina (Reconocemos la “c” en “ce – ci”). Celina es muy buena vecina y sus vecinos le hacen una fiesta, ¿qué celebrarán? En esta ocasión se afianzará el sonido de la “c” delante de las vocales “i” y “e”, además de aprender lo divertido que es ser agradable con los demás.


9. ¡Menuda giganta! (Reconocemos “ga – go – gu”). Graciela es una giganta llena de manías que gobierna Plexiglás. Y, a veces, sus ciudadanos sufren sus manías. ¿Qué hará esta vez? Este cuento repasa el sonido de la “g” delante de las vocales “a”, “o” y “u”, y enseña a no imponer a los demás nuestras decisiones personales y a respetar la diferencia, pedir perdón y rectificar cuando nos equivocamos.



10. ¡Genaro, el gibado! (Reconocemos “ge – gi”). Genaro es muy seco y casi nunca muestra afecto por su hermano gemelo. Pero un día deja de ir a visitarlo, y se preocupa mucho. ¿Qué le habrá pasado? Además de repasar la consonante “g” delante de “i” y “e”, los lectores aprenderán a ser agradable con los demás y a mostrar cariño por la familia.



11.Guiselda, una maguita estupenda (Reconocemos “gue, gui, güe y güi”). En Talytal viven pingüinos, aguiluchos y la maguita Guiselda. Un día, un pingüino le confiesa que ya no quiere seguir siéndolo y le pide que lo transforme en otra cosa, porque el aguilucho Guillermino es muy malo con ellos y siempre les está haciendo trastadas para que se vayan. ¿Logrará Guiselda resolver la situación? En esta ocasión se repasará la combinación “gu” delante de “i” y “e” y se fomentará la resolución de conflictos mediante la no-violencia.



14. Juanito no quiere el potaje (Reconocemos la “j”). A Juanito no le gusta nada el potaje que le toca todos los jueves y un día decide no comérselo. ¿Qué creéis que pasará? En este tomo se reforzará la “j” y se abordará el tema del conflicto con la comida.



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martes, 16 de marzo de 2021

Las vocales, el primer escalón para aprender a leer

 


El primer paso para que los más pequeños aprendan a leer es aprender las vocales. Es gracias a ellas y otras consonantes y vocales que podemos configurar las sílabas. Son, por lo tanto, ese primer escaloncito para aprender a leer las palabras y seguir con las oraciones y frases. De su correcta adquisición depende un buen inicio en la lectoescritura.

Las vocales son fonemas, sonidos, que se pronuncian sin la compañía de consonantes. Pueden constituir sílabas e incluso palabras por sí mismas, a diferencia de las consonantes. En español tenemos solamente cinco, pero su dominio es crucial para que los primeros lectores interpreten correctamente las complicaciones particulares del castellano, como diptongos o triptongos, y aprendan a articular el resto de sonidos de forma correcta.

Para asegurarnos que este primer eslabón de la cadena esté bien afianzado hay numerosas estrategias, como aprender canciones, ejercicios, juegos, etc. En este post os traemos una divertida forma de reforzar las vocales, ¡los cuentos!



¡Así es! Mediante entretenidas historietas con personajes de lo más variopintos, en nuestra colección El abecedario fantástico, de la escritora Mercé Viana, se hace un recorrido por cada grafía del abecedario, dedicando un cuento a cada letra para que, gracias a la repetición, se afiance el dominio de cada letra de forma individual.

La colección está compuesta por treinta y dos cuentos, aunque hoy os traemos una selección de vocales. Como veréis, en cada relato se aprende una de ellas. Al texto lo acompañan preciosas ilustraciones de vivos colores que visualizan el contenido del cuento. Al final de cada libro se incluyen unas actividades de comprensión lectora.


Además, el texto está escrito con dos tipografías: cursiva, con la que los más peques empiezan a aprender a leer, e imprenta, con la que tendrán que lidiar a medida que vayan subiendo cursos de Primaria. La repetición de estas dos tipografías asegura una buena adquisición de las particularidades de cada grafía para que no confundan la “n” con la “u” o la “p” y la “q”, por ejemplo.




Las vocales corresponden a los tomos 1, 7, 13, 21 y 27. ¡Aquí te dejamos una brevísima reseña de cada uno!



1.El hada Paula (Reconocemos la “a”). En ella nos cuenta la historia de Paula, un hada algo rebelde a la que le gustan mucho las manzanas. Con ella, además de repasar la vocal “a”, aprenderán a pedir las cosas “por favor” y a no tocar lo que no es nuestro.


7.El genio de Eleuterio (Reconocemos la “e”). Eleuterio es un genio muy excéntrico al que le gusta coleccionar las cosas más raras, tan raras que un día decide coleccionar sonrisas y se las roba a todo el mundo. ¡Qué malo! Con esta historieta repasarán la “e” y conocerán la importancia de pensar en nuestras acciones para no hacer daño a los demás.


13.¡Plas! ¡Plis! ¡Cataplís! (Reconocemos la “i”). Irina es una brujita que vive cerca de una aldea llamada Poqui-Poqui donde todo es diminuto. Pensando que los enanitos querrían ser igual de grandes que ella, los hechiza para que crezcan, ¡pero ahora ya no caben en sus casas ni tienen para comer! Además de repasar la “i”, los más peques podrán reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones, así como rectificar cuando nos equivocamos y pedir perdón.


21.El monstruo miedoso (Reconocemos la “o”). Virtuoso es un monstruo al que todo le da miedo, pero no se puede vivir temiéndolo todo. ¿Creéis que alguien le ayudará? Con él repasarán la “o” y aprenderán la importancia de hacer frente a los miedos para poder superarlos.


27.La luna cuarto menguante (Reconocemos la “u”). Esta lunita es muy presumida y causa celos allá donde va. Con ella aprenderán a reconocer la “u” en multitud de posiciones dentro de la palabra y a confiar en sí mismos a pesar del qué dirán.


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jueves, 11 de marzo de 2021

Las matemáticas sirven para todo.

 


Así es. Las matemáticas llevan rondando por el mundo desde hace miles de años. Los primeros vestigios que tenemos de ella los encontramos en tablillas de barro babilonios, papiros egipcios o calendarios astronómicos como el de los mayas. Toda sociedad antigua llegó, en algún momento, a recurrir a las matemáticas, bien para medir campos o para el incipiente comercio que empezaron a desarrollar.

Y es que las matemáticas han sido cruciales en el avance de la humanidad. Empezamos hace miles de años a sumar uno más uno y hoy ya hay presencia humana en otros planetas gracias a ellas.


Esta ciencia abstracta que razona sobre estructuras, magnitudes, composición y el vínculo entre números, nos permite establecer patrones, fórmulas y definiciones que nos ayudan a resolver multitud de problemas. Las mates explican el mundo que nos rodea y permiten comprobar si nuestra razón e intuición llevan a una verdad comprobable.



Principalmente
dan soporte a otras ciencias como la física y la química, son imprescindibles para el desarrollo de la tecnología y cualquier modelo que trate de explicar el mundo o lo que sucede en él. Son la lógica en su estado más puro.

Dicho así, parece que sea una ciencia que se aleja radicalmente de nuestro día a día, pero no es cierto. La verdad es que las matemáticas están presentes en todas las cosas, pero las tenemos tan normalizadas que se nos olvida su importancia.

Están presentes cuando decidimos enviar un robot explorador a Marte, pero también cuando debemos llevar las cuentas de la economía familiar.




Están cuando necesitamos construir un puente que salve la distancia entre las dos orillas de un río, pero también cuando repartimos una bolsa de chuches entre nuestros amigos.




Están en la cocina, en las medidas de los alimentos, grados de cocción y tiempos de horneados.



Están en el arte, con la simetría, la perspectiva, la geometría y la proporción, y también en la cultura en las películas de animación y en la música.

Han servido para crear internet, descodificar el genoma humano o que puedas llamar a la otra punta del mundo con un móvil.

Ahora mismo, nos están ayudando a controlar y prever la evolución de una pandemia.

Las matemáticas han estado, están y estarán en el futuro. De hecho, serán vitales para seguir desarrollando inteligencia artificial, conseguir energía de otras fuentes, parar el cambio climático y ayudar al desarrollo sostenible. Es por ello que en 2019 la UNESCO declaró el 14 de marzo como el Día Internacional de las Matemáticas, con tal de destacar su papel en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una disciplina indispensable en objetivos como África o la igualdad de género. ¿Verdad que es increíble?


Es por ello que es tan importante
fomentarlas y enseñarlas a los más pequeños, porque de las matemáticas y de las nuevas generaciones dependerá el futuro que tenemos por delante, lleno de desafíos, pero también de posibilidades y de soluciones a problemas que ya han empezado a afectarnos.

¿Se os ocurre algún aspecto de la realidad donde no se puedan aplicar las matemáticas?